El colectivo empresarial, formado por gigantes con cientos de autobuses, como Avanza, Alsa y Samar (copan un 70% del servicio público regular), y pymes con escasa cantidad de vehículos, tiene múltiples frentes de confrontación con la Administración, pero estalla en demandas cada vez que llega el momento de renovar las concesiones de las grandes líneas.
“Además del excesivo peso que se daba a la oferta económica, uno de los problemas fue que la asignación de puntos era lineal, a mayor baja te llevabas más puntuación, lo que incentivaba las ofertas temerarias”, explica Rafael Barbadillo, director general de la patronal Confebus, “esperamos que en los nuevos pliegos se opte por una fórmula curva para atenuar las bajas”.
Entre la líneas por renovar se encuentran algunos de los de mayor densidad de usuarios: la Madrid-Zaragoza-Barcelona; Madrid-Alicante, o la Madrid-Teruel-Valencia. Otras más cortas, pero con miles de usuarios al año y básicas para la movilidad como: Madrid-Segovia.

